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Crítica al decadente espectáculo mediático, sus contenidos y sus "profesionales". Un desahogo abierto y gratuito para todos a los que su C.I. se lo permita



29 jun. 2011

El gran negocio tras la piratería

¿De verdad la factura de las descargas es tan desastrosa para la economía? Yo creo que hay quien se está forrando, las primeras, las telefónicas. Hoy mismo hemos podido saber por El País que somos el país con una de las bandas anchas más cara del mundo, vaya que casualidad que somos de los que más descargamos y de los que más pagamos por hacerlo. Las compañías telefónicas aprovecharon el Boom de las descargas desde el primer día, ofreciendo anchos de banda que permitieran las descargas o streaming de los contenidos a precios cada vez más altos, ¿o es que tienes contratados 20 megas para estar en Facebook?

Luego están los fabricantes de hardware, desde los discos duros más sencillos, (eso sí de un terabyte para que te quepan todas las temporadas de Lost), hasta los más sofisticados equipos multimedia para que de la web de Megavideo a tu tele del salón no se pierda ni un pixel. Estos equipos, además de ser cada día más caros llevan el aclamado y odiado canon digital, que por cierto ante la sentencia que lo anula, hoy por hoy, se están quedando su importe íntegro las empresas fabricantes de los soportes, pero bueno esto es otro tema.

Todo un negocio en torno a los usuarios de Internet y sus “fechorías”, que está siendo muy trágico para las industrias culturales, que siguen empeñadas en imponer un modelo de negocio que el usuario ya desechado, y lejos de tratar de adaptarse a las nuevas necesidades, imploran al Estado por leyes hechas a su medida.

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19 jun. 2011

La cultura hacker

Arrojemos un poco de luz a tanto término confuso que llena estos días la prensa: Qué son y qué no son los hackers.

Los hackers son una escisión de lo que en los albores de la era informática (1960) eran las tecno-élites. Las tecno-élites eran reducidos grupos, sobre todo en el seno de las universidades norteamericanas, que tenían amplios conocimientos informáticos, investigaban y desarrollaban programas y códigos informáticos con diferentes fines. Los hackers comienzan a interactuar online a través de ARPANET (pre-Internet) con el fin de desarrollar programario libre y un código común. Así se crea el código UNIX, que más tarde y después de pasar por varias manos se convertiría en lo que hoy conocemos por LINUX, sistema operativo libre. Los hackers son también el origen del sistema Copyleft y la licencia GPL (Free Software Foundation), libres de derechos de autor y basados en la cooperación.

Los hackers se han caracterizado siempre por luchar por el software libre, la defensa de la libertad, la excelencia tecnológica y el disfrute personal a través de la creatividad. Su cultura se basa en la autorrealización y el reconocimiento social a través de su trabajo, por encima de motivaciones económicas. Esto no quiere decir que vivan al margen del capitalismo, pero no se les puede calificar como mercenarios informáticos al servicio de ningún tipo de interés, pues su naturaleza independiente y antiautoritaria es incompatible con esta concepción del hacker.

Dentro de la cultura hacker o a partir de esta, existen otros grupos que pueden difuminar la identidad de estos, por eso es importante saber diferenciarlas. Un buen ejemplo son los crackers, que se diferencian de los hackers en que su principal actividad es encriptar o desencriptar sistemas (sobre todo sistemas de seguridad) con un objetivo que suele ser de tipo político o ideológico, aun así tampoco son ciberdelincuentes.

En definitiva, lo hackers no solo son un grupo de expertos informáticos que comparten conocimientos, sino están inmersos en un sistema alternativo al capitalismo, aunque dentro de este, que se mueve por dos motivaciones esenciales a las que el dinero siempre estará subordinado: la libertad individual y la autorrealización.

Interesante: "La ética hacker y el espíritu de la era informática" (Himanen, 2001)

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12 jun. 2011

Convertir el éxito en ventaja a corto plazo

No importa tanto ser el mejor, sino ser el primero. Pero es posible llegar el primero, triunfar y tirarlo todo por la borda. Sí, es lo que están haciendo Spotify y Tuenti, cada uno a su manera. Ambos comenzaron su andadura en la red hace unos años, expandiéndose tirando del boca a boca y del sistema de acceso por invitación.

Spotify calculaba que en cinco a los 5 años comenzaría tener beneficios, pero o no le salen las cuentas o se cansó de esperar, ya que ha decidido restringir el servicio gratuito y tratar de aumentar las subscripciones de pago. Este cambio de estrategia deja a la mayoría de usuarios con un número irrisorio de horas al mes y mayor cantidad de publicidad entre canciones. Además se produce en un mal momento en estos últimos meses han nacido o se han popularizado servicios similares o sustitutivos como Grooveshark, Last Fm o iCloud, que ganan adeptos ante el descontento de muchos usuarios de Spotify. Es difícil entender como una empresa con un gran número de usuarios reales y potenciales, no es capaz de aprovechar la información que estos cada día le proporcionan para convertirla en una herramienta publicitaria eficaz, ganando anunciantes y aumentando la rentabilidad de los emplazamientos publicitarios. Una estrategia orientada a la captación de usuarios de tipo gratuito, unido a la buena gestión de los datos de estos habría bastado para rentabilizar el servicio, aumentar las tarifas de publicidad y seguir creciendo.

Otro que no ha sabido utilizar las ingentes cantidades de información otorgadas por sus usuarios ha sido Tuenti. Que un usuario con perfil femenino, sea impactado por la campaña de Gillette Fusion Power en Tuenti durante tres semanas significa que algo está fallando, pero habría que redactar párrafos y párrafos para describir la nefasta gestión de la publicidad en Tuenti y su total incapacidad para segmentar al público.

Con la llegada de las redes sociales a España la gran triunfadora fue Tuenti, esta empresa española supo aprovechar la ventaja que suponía conocer bien el mercado en el que se movía y rápidamente ganó adeptos. Hoy por hoy la historia es bien distinta, los internautas apuestan por Facebook en un 78%. Es cierto que los recursos de Facebook son ilimitados, nada más lejos de la situación de Tuenti, pero también es cierto que cuando Tuenti comenzó a ver como Facebook le superaba se limitó a imitar las innovaciones de este, desde el interfaz hasta las herramientas; una solución a corto plazo que eliminó cualquier posibilidad de diferenciación, que desde mi punto de vista es la única forma de hacer frente a Facebook. Así Tuenti trata de dirigirse al mismo público que Facebook, con una oferta muy similar y que siempre va un paso por detrás. No le doy más 4 años.

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